La historia de Santa Solina es uno de los capítulos más importantes y trágicos del universo de Lineage 2. Su fe inquebrantable, su sacrificio y los secretos ocultos en el Monasterio del Silencio marcaron el destino de generaciones futuras y dieron origen a una de las organizaciones más misteriosas del juego.
Solina renuncia al trono
Tras la muerte del emperador Hum, dejó dos herederos. Mientras Frintezza, impulsado por su ambición, buscaba gobernar el imperio, Solina rechazó su título de princesa y eligió un camino completamente distinto. En lugar de aspirar al poder, dedicó su vida a comprender la voluntad de los dioses, recorriendo el continente para realizar milagros y ayudar a quienes lo necesitaban.
Con el tiempo, cada vez más personas comenzaron a seguir sus enseñanzas.
El Monasterio del Silencio
Los seguidores de Solina construyeron un monasterio en lo profundo de las montañas, creando un refugio donde cualquiera pudiera abandonar los deseos del mundo y entregarse por completo a la oración y a la vida espiritual.
Como sus habitantes llevaban una existencia austera, el monasterio contaba únicamente con lo esencial: habitaciones, almacenes de provisiones, agua corriente, salas de oración y una gran biblioteca.
Sin embargo, su verdadera misión era mucho más importante.
En una zona oculta del tercer piso, protegida por un puente invisible y una puerta secreta, se encontraba el Santo Grial, una reliquia sagrada confiada a Solina y escondida del resto del mundo.
El temor de Frintezza
A medida que la fama de Solina crecía, muchos habitantes comenzaron a compararla con el emperador Frintezza. Algunos incluso criticaban abiertamente al gobierno imperial, convencidos de que Solina representaba la verdadera justicia y la voluntad divina.
Estas comparaciones enfurecieron al emperador.
Frintezza comenzó a sospechar que Solina conspiraba contra el imperio e intentó castigarla. Sin embargo, el apoyo popular era tan grande que se vio obligado a dar marcha atrás.
Después de este episodio, Solina dejó de recorrer el continente, reunió a sus discípulos y permaneció en el monasterio.
Tiempo después, la guardia imperial recibió la orden de arrestarla junto con todos sus seguidores.
La traición
El mayor secreto del monasterio fue revelado por una traición.
Uno de los discípulos de Solina, Judas Van Etina, comprendió el inmenso poder del Santo Grial y decidió traicionar a su maestra para quedarse con ese poder exclusivamente para él.
Fue él quien reveló a las tropas imperiales la existencia del pasadizo oculto que conducía al interior del monasterio.
Las fuerzas del emperador destruyeron la entrada secreta y lanzaron el asalto.
Aunque los seguidores de Solina, liderados por Onai y otros valientes guerreros, lucharon con valentía, finalmente fueron derrotados.
Para salvar la vida de sus discípulos, Solina decidió entregarse con la condición de que el ejército imperial no les hiciera daño.
El juicio y la ejecución
El juicio contra Solina duró una semana.
Fue acusada de traición, blasfemia y herejía antes de ser condenada a muerte.
La ejecución tuvo lugar al día siguiente ante el emperador Frintezza y una enorme multitud.
Tras su muerte, sus seguidores recogieron sus restos y sus vestimentas para darles un entierro digno en el Monasterio del Silencio.
La protección de su legado
Al regresar al monasterio descubrieron que Judas había aprovechado el caos para robar varias reliquias sagradas y desaparecer. Solo el Santo Grial permanecía allí... o eso parecía.
Los monjes construyeron una gran tumba en honor a Solina. Sus discípulos Onai, Eris y Karun crearon un poderoso mecanismo mágico conocido como el Sello de la Santa, destinado a impedir que cualquier intruso accediera a la tumba.
El sistema estaba compuesto por:
Cuatro Piedras Guardianas.
Cuatro guardianes bendecidos con inmortalidad mientras las piedras permanecieran activas.
Cuatro reliquias con forma de espada, escudo, libro y bastón.
Solo colocando cada una de estas reliquias en su respectiva Piedra Guardiana era posible desactivar el sello y acceder a la tumba.
Sobre el gran sepulcro se levantó un monumento con una inscripción que advertía que cualquiera que rechazara las enseñanzas de Solina o intentara apropiarse de su poder sufriría el castigo divino.
Sin embargo, muy pocos conocían la verdad.
El verdadero cuerpo de Solina descansaba en otra cámara mucho más sencilla, acorde con la vida humilde que siempre había llevado.
La Orden de Santa Solina
Después de su muerte, los monjes fundaron la Orden de Santa Solina, dedicada a proteger tanto su legado como el Santo Grial.
Su discípula Eris se convirtió en la abadesa eterna del monasterio. Gracias a la bendición recibida tras años de fiel servicio, obtuvo una vida extraordinariamente larga y continuó guiando a la orden durante generaciones.
Para los monjes, su longevidad era una prueba irrefutable de la bendición de la diosa Einhasad.
Los guardianes divinos
La protección del monasterio no dependía únicamente de sus habitantes.
Por voluntad de Einhasad, el arcángel Barakiel, la Llama del Esplendor, descendió desde los cielos para vigilar en secreto las tierras sagradas y protegerlas de demonios e intrusos.
En el Valle de los Santos también se establecieron los miembros de la Tribu Platino, encargados de custodiar el camino hacia el monasterio.
Además, Einhasad envió apóstoles de cuatro alas para proteger el Santo Grial, mientras que muchos de los monjes recibieron una vida extraordinariamente larga para cumplir con su única misión: defender la reliquia sagrada.
El mayor secreto
Sin que la Orden de Santa Solina lo supiera, Judas Van Etina había llevado a cabo un último engaño.
Antes del arresto de Solina sustituyó el Santo Grial por una copia perfecta y escapó con la reliquia auténtica.
Durante generaciones, él y sus descendientes estudiaron el verdadero Santo Grial con la intención de dominar su inmenso poder.
Con el paso de los siglos, sus herederos fundaron una organización secreta que pasaría a la historia con el nombre de Embryo, una de las fuerzas más peligrosas y enigmáticas del universo de Lineage 2.