Los Gigantes desafían a los Dioses
En el apogeo de su civilización, los Gigantes estuvieron a un paso de superar incluso a los propios dioses. Sus avances científicos transformaron el mundo, permitiéndoles crear armas inimaginables, manipular la vida y remodelar la naturaleza mediante colosales proyectos tecnológicos.
Su mayor pecado fue intentar crear vida, un privilegio reservado exclusivamente para la diosa Einhasad. Ella interpretó este acto como una rebelión y declaró la guerra a los Gigantes.
Aunque algunas versiones del lore oficial presentan diferencias, todas coinciden en un mismo hecho: el conflicto entre los Dioses y los Gigantes se convirtió en una de las guerras más importantes de la historia de Lineage 2.
La Guerra de las Colinas Doradas
Einhasad envió su ejército de ángeles, liderado por sus hijas, para destruir a los Gigantes.
Tomados por sorpresa, los Gigantes sufrieron grandes pérdidas hasta desplegar una de sus mayores creaciones: los Kamael. A diferencia de otras razas, los Kamael eran prácticamente inmunes al poder divino de los dioses, lo que les permitió cambiar el curso de la batalla.
Una de las armas más importantes del conflicto fue el gigantesco Cañón Leopold, capaz de devastar ejércitos enteros. Einhasad logró destruir su círculo mágico de control antes de que Katenar pudiera activarlo por completo, limitando enormemente su poder destructivo.
Aunque Katenar consiguió controlarlo temporalmente mediante su propia magia, Leopold nunca volvió a recuperar todo su potencial. Aun así, logró causar enormes bajas entre las fuerzas angelicales antes de ser finalmente detenido.
Durante la batalla, Harkilgamed blandió la legendaria espada Enuma Elish, mientras varias de las hijas de Einhasad sacrificaban sus vidas para impedir una destrucción aún mayor.
Rodenpicula y el Laboratorio Arviter
Los ángeles intentaron destruir el Laboratorio Arviter y eliminar a los Kamael.
Sin embargo, la poderosa magia protectora de Rodenpicula reflejó todos los ataques contra los invasores, permitiendo que los Gigantes y los Kamael rechazaran el asalto.
Según Kekropus, esta victoria permitió a los Gigantes lanzar un contraataque e incluso capturar temporalmente el Castillo Celestial de Einhasad.
Pero su triunfo duró poco.
El Martillo de la Desesperación
Enfurecida por la resistencia de los Gigantes, Einhasad juró destruir no solo a ellos, sino también al continente entero.
Gran Kain se opuso a semejante destrucción, argumentando que el fin del mundo pertenecía únicamente a su dominio.
Finalmente alcanzaron un acuerdo.
Einhasad recibió el legendario Martillo Estelar de Gran Kain, conocido como el Martillo de la Desesperación, un arma tan poderosa que ni siquiera su propio dueño se atrevía a utilizar.
Cuando el martillo impactó sobre Grandferion, la capital de los Gigantes, las consecuencias fueron devastadoras.
Meteoritos cayeron del cielo, ciudades enteras desaparecieron y la civilización más poderosa que el mundo había conocido fue destruida en un solo día.
La Última Resistencia de Superion
Los Gigantes supervivientes intentaron detener el martillo utilizando su fortaleza voladora, Superion.
Aunque lograron desviar ligeramente el impacto, no pudieron evitar la destrucción. El emperador Helios y la emperatriz Ramona sobrevivieron a bordo de Superion antes de desaparecer en un profundo sueño en algún lugar del continente.
Según el lore posterior, el impacto del martillo provocó enormes tsunamis que devastaron Gracia, dejando inmensos cráteres e inundando innumerables asentamientos antiguos.
La Cacería de los Supervivientes
Tras la caída de Grandferion, Einhasad continuó su campaña de exterminio.
Los Gigantes supervivientes huyeron hacia el este mientras los ángeles los perseguían sin descanso.
Argos, el semidiós de los mil ojos e hijo de Gran Kain y una mujer gigante, se negó a revelar el escondite de su pueblo. En lugar de matarlo, Einhasad lo castigó eternamente, despedazando su cuerpo y encerrándolo en un valle rocoso para que contemplara por siempre la destrucción de su raza.
Así nació el Valle de Argos.
La Isla de las Almas Oculta
Comprendiendo que los Kamael jamás sobrevivirían a la persecución, la científica Nornil pidió ayuda a Gran Kain.
Juntos ocultaron la Isla de las Almas y el Laboratorio Arviter en otra dimensión, completamente fuera del alcance de los dioses.
Antes de morir, Nornil transfirió su conciencia a una gigantesca inteligencia artificial conocida como Madre Nornil, encargada de proteger la isla y guiar a las futuras generaciones de Kamael.
Aislados del resto del mundo, los Kamael desarrollaron una nueva civilización.
Los Últimos Gigantes
Muchos Gigantes supervivientes buscaron refugio en distintos lugares secretos.
Hermuncus, uno de los más poderosos de su raza, ocultó el poder divino que había robado antes de caer finalmente ante Einhasad.
Otros lograron llegar a la futura Meseta Perdida, protegidos por Gran Kain, quien elevó la tierra para bloquear el avance de Einhasad. La majestuosa Cascada del Ángel quedó como símbolo permanente de aquel milagro.
Mientras tanto, otro grupo sobrevivió refugiándose en la futura Cueva de los Gigantes.
La Decadencia de la Civilización Gigante
Sin acceso a su tecnología, los Gigantes restantes comenzaron a deteriorarse lentamente.
Sus fuentes de energía, los cristales Nebulite, fueron destruidas durante la guerra, dejando inutilizados sus cuerpos cibernéticos. Con el paso del tiempo perdieron gran parte de su inteligencia y conocimientos tecnológicos.
Muchas de sus propias creaciones terminaron rebelándose contra ellos.
La inteligencia artificial Hekaton Prime tomó el control de la mayoría de los Gigantes supervivientes, mientras criaturas como Gorgolos se volvieron contra sus propios creadores.
Solo unos pocos Gigantes, como Glaki y Utenus, conservaron fragmentos del antiguo conocimiento de su civilización.
El Conocimiento Perdido y los Artefactos Antiguos
Aunque el imperio cayó, innumerables reliquias sobrevivieron.
En la Cueva de los Gigantes aún pueden encontrarse:
Antiguos textos científicos.
Investigaciones médicas y mágicas.
Planos de ingeniería gigante.
Diseños de gólems.
Registros culturales.
La Estatua Divina de los Gigantes.
Estos descubrimientos impulsaron posteriormente el desarrollo tecnológico de las razas más jóvenes.
Temiendo que alguien recuperara el conocimiento de la Geometría Absoluta, Einhasad rompió la Tabla de Mármol de Mafr en doce fragmentos y los dispersó por todo el mundo.
El Destino de la Torre Cruma
La legendaria Torre Cruma también cayó durante la guerra.
Su núcleo, Core, entró en un profundo letargo, mientras las criaturas experimentales escapaban por toda la torre. Las enormes tortugas encadenadas que sostenían las fortalezas gigantes acabaron muriendo, dejando únicamente sus gigantescos caparazones como ruinas.
El lore más reciente también revela que parte de Superion permanece oculta dentro o debajo de la Torre Cruma.
La Nueva Civilización Kamael
Ocultos de los dioses, los Kamael continuaron evolucionando.
Kekropus estableció un nuevo orden social, mientras Madre Nornil se convirtió en el centro de sus creencias.
Para mantener la estabilidad, los Kamael adoptaron el Culto de la Trinidad, venerando a las Diosas del Pasado, del Presente y del Futuro.
El verdadero origen de los Kamael permaneció en secreto, conocido únicamente por Kekropus, algunos ancianos y un reducido grupo de héroes legendarios.
Con el paso del tiempo, el resto del mundo olvidó por completo la existencia de esta raza.
El Fin de la Era de los Dioses
Tras la destrucción de los Gigantes, Einhasad quedó profundamente decepcionada con las razas del mundo y dejó de intervenir activamente en los asuntos de los mortales.
Gran Kain también decidió mantenerse al margen.
Con la desaparición del imperio de los Gigantes y el retiro de los dioses de los acontecimientos terrenales, una era llegó a su fin.
La Era de los Dioses había terminado, dando paso al siguiente gran capítulo en la historia del mundo de Aden.