Los Orígenes de los Elfos Oscuros
La historia de los Elfos Oscuros comienza tras la catastrófica derrota de Shilen. Expulsada y transformada en la Diosa de la Oscuridad y la Destrucción, Shilen fue abandonada por la mayoría de los elfos, quienes comenzaron a rendir culto a Eva, la nueva Diosa del Agua.
Sin embargo, no todos aceptaron este cambio.
Un grupo de elfos que habitaba el Bosque Oscuro permaneció fiel a Shilen. Conocidos por su piel más oscura y su fe inquebrantable, continuaron adorando en secreto a su diosa caída y soñaban con restaurar su gloria. Construyeron santuarios subterráneos, incluido el Templo de Shilen y diversos altares ceremoniales dedicados a ella.
Con el tiempo, los verdaderos orígenes de la raza élfica fueron borrados de la historia oficial. Antiguos textos conocidos como las Revelaciones de Kaisha conservaron la verdad olvidada, pero quienes intentaron traducirlas o difundirlas fueron perseguidos y acusados de herejía.
La Alianza Prohibida con Desperion
Durante siglos, los seguidores de Shilen buscaron una forma de hacer justicia a su diosa.
Su oportunidad llegó con Desperion, un brillante discípulo de Hardin. Fascinado por la magia prohibida y frustrado por las limitaciones de la vida humana, buscaba descubrir el secreto de la longevidad élfica.
Propuso un pacto: los elfos compartirían sus conocimientos sobre la larga vida y, a cambio, él les enseñaría las artes de la magia oscura.
Los exiliados aceptaron.
Para preservar ese conocimiento construyeron la Escuela de las Artes Oscuras, una enorme academia subterránea dedicada a Shilen. Allí aprendieron hechizos prohibidos que pronto rivalizarían con el poder de los Elfos de la Luz.
La Corrupción de la Magia Oscura
El precio de aquel poder fue enorme.
Al abrazar la magia oscura, los elfos perdieron gradualmente su conexión con los antiguos poderes del agua y la luz. Sus mentes y almas comenzaron a ser consumidas por la oscuridad.
Realizaron experimentos con animales y plantas, creando criaturas más fuertes y agresivas. La nigromancia, las maldiciones y la invocación de demonios se volvieron prácticas habituales.
Con su nueva fuerza, el equilibrio entre las dos facciones élficas desapareció y la guerra estalló nuevamente.
La Traición y el Nacimiento de los Elfos Oscuros
Finalmente, Desperion traicionó a sus aliados.
Compartió sus conocimientos con sus enemigos y contribuyó a desencadenar un conflicto aún mayor. Durante la guerra, ambos bandos recurrieron a fuerzas mágicas devastadoras y resucitaron guerreros caídos para continuar luchando.
Los seguidores de Shilen respondieron con un hechizo devastador que casi destruyó al ejército enemigo. Sin embargo, los Elfos de la Luz lanzaron una poderosa maldición antes de morir.
Aquella maldición transformó para siempre a sus rivales.
Su piel se oscureció, la luz del sol se volvió insoportable y la magia oscura pasó a ser tanto una bendición como una condena. Así nació una nueva raza: los Elfos Oscuros.
Vida en el Exilio
Expulsados de la superficie, los Elfos Oscuros construyeron nuevas ciudades en enormes sistemas de cavernas.
El Templo de Shilen se convirtió en el centro de su cultura, aprendizaje y religión. Aun en el exilio, nunca abandonaron el sueño de recuperar su hogar ancestral.
La Segunda Gran Guerra
El conflicto con los Elfos de la Luz resurgió.
Esta guerra fue más brutal que cualquier otra. La línea entre el bien y el mal se volvió difusa mientras ambas facciones luchaban por su supervivencia.
Los magos de la Torre de Marfil apoyaron a los Elfos de la Luz y lograron sellar a Mitrael, líder de los Elfos Oscuros.
Sin su gobernante, los Elfos Oscuros sufrieron enormes pérdidas.
Para mantener unida a la raza, el poder pasó a manos de cuatro Tetrarcas.
Demonios, Magia de Sangre y Rituales Oscuros
Incapaces de combatir libremente bajo la luz del día, los Elfos Oscuros recurrieron a rituales cada vez más peligrosos.
Crearon guardianes corruptos, hadas sangrientas y monstruosas criaturas nacidas de la magia oscura. Además, establecieron pactos con poderosos demonios para debilitar los efectos de la maldición y recuperar parte del Bosque Oscuro.
Cada victoria, sin embargo, tenía un precio.
La Batalla de la Fortaleza Élfica
El enfrentamiento final tuvo lugar en la Fortaleza Élfica, cerca del Lago Iris.
Desesperados, los invocadores élficos llamaron a demonios del inframundo. Estas criaturas pronto escaparon a todo control y comenzaron a masacrar a combatientes de ambos bandos.
La fortaleza quedó devastada.
Los demonios recorrieron sus pasillos, la sangre cubrió sus suelos y miles de guerreros perecieron. Ninguna de las partes tenía fuerzas para continuar la guerra.
Finalmente, se declaró la paz.
El Legado de los Elfos Oscuros
Aunque la guerra terminó, sus cicatrices permanecen.
La Escuela de las Artes Oscuras continúa irradiando energía maligna, mientras que la Fortaleza Élfica permanece en ruinas, infestada por muertos vivientes y fuerzas demoníacas.
Los Elfos Oscuros siguen buscando una forma de liberar a Mitrael de su prisión mágica. Antiguos pergaminos descubiertos en tierras del norte podrían contener la clave.
Muchos creen que la lucha aún no ha terminado y que los seguidores de Shilen preparan una última guerra sagrada que podría cambiar el destino del mundo.
Conclusión
La historia de los Elfos Oscuros es una historia de fe, traición, sacrificio y supervivencia. Su transformación de fieles seguidores de Shilen a una raza marcada por la magia oscura constituye uno de los capítulos más fascinantes de la historia de Lineage II.