Entre todas las leyendas de Lineage 2, pocas son tan oscuras y memorables como la historia de Zaken y la Isla del Diablo. Es un relato de riqueza, codicia, traición, inmortalidad prohibida y de un rey pirata cuya obsesión por vivir para siempre lo convirtió en uno de los no muertos más temidos del mundo de Aden.
El ascenso del Rey Pirata
Tras años de guerras y destrucción, las tierras del sur comenzaron a recuperarse. El comercio floreció nuevamente y las rutas marítimas se llenaron de barcos mercantes. Los puertos de Giran y Heine se convirtieron en importantes centros comerciales que atraían mercaderes de todo el mundo.
Sin embargo, la prosperidad también atrajo a numerosos piratas. Los barcos cargados de mercancías valiosas se convirtieron en presas fáciles, y las aguas del sur pronto adquirieron una temible reputación.
Entre todos los capitanes piratas, uno destacaba sobre los demás: Zaken.
Excelente espadachín y navegante incomparable, dominó los mares hasta ganarse el título de Rey Pirata. Solo otro famoso capitán, Leon, se atrevía a desafiar su autoridad.
La base secreta en la Isla del Diablo
Para ocultar sus inmensas riquezas, Zaken estableció su base en una isla rocosa situada al sur de Giran. En una bahía escondida podía ocultarse un barco entero, convirtiéndola en el refugio perfecto para la tripulación.
Durante la exploración de la isla, los piratas descubrieron antiguos demonios que permanecían allí desde la derrota de Beleth. Entre ellos se encontraba la hechicera Kinishi, quien conocía el secreto de la inmortalidad de los Gigantes, oculto en la Torre de Cruma.
Desde ese momento, la fama y el oro dejaron de ser suficientes para Zaken.
Su único objetivo pasó a ser alcanzar la vida eterna.
La búsqueda de la inmortalidad
Decidido a conseguir el legado de los Gigantes, Zaken ordenó construir un túnel subterráneo que conectara el interior de la isla con el mar. Esclavos capturados fueron obligados a excavar el pasaje mientras los piratas instalaban numerosas trampas para impedir que alguien descubriera la entrada secreta.
Cuando el túnel estuvo terminado, Zaken mandó ejecutar a todos los esclavos y trabajadores para que nadie conociera la existencia del pasadizo.
Después reunió a su tripulación y partió hacia la Torre de Cruma en busca del antiguo legado de los Gigantes.
Un capitán consumido por la obsesión
Con el paso del tiempo, Zaken se obsesionó cada vez más con la inmortalidad. Su ambición lo volvió desconfiado y cruel, perdiendo poco a poco la lealtad de sus propios hombres.
Todo aquel que insinuara una rebelión era ejecutado inmediatamente por su verdugo personal, Krantz, conocido como El Carnicero.
Finalmente, Zaken logró obtener el misterioso legado de los Gigantes y emprendió el regreso a su isla.
La primera traición
Mientras el barco permanecía anclado en Heine, Muska, el fiel contramaestre de Zaken, conoció a una mujer llamada Fátima.
Ella lo sedujo y lo convenció de traicionar a su capitán robando parte de su tesoro.
Cegado por el amor, Muska escondió las riquezas en la Isla de los Aligátores.
Sin embargo, aquel botín representaba solo una pequeña parte de la fortuna del Rey Pirata.
La rebelión de la tripulación
Solo Zaken conocía el verdadero escondite de su mayor tesoro.
Cuando reveló su ubicación a su primer oficial, Leon, la codicia se apoderó de la tripulación.
Leon organizó en secreto un motín y, al regresar a la isla, los piratas se rebelaron para apoderarse tanto del legado de los Gigantes como de todas las riquezas de Zaken.
Irónicamente, Zaken fue decapitado por Krantz, el mismo verdugo que durante años había ejecutado a otros por orden de su capitán.
Su cuerpo fue abandonado en la isla mientras el barco quedaba encallado para siempre dentro de la gruta.
El verdadero precio de la inmortalidad
Antes de morir, Zaken utilizó el legado de los Gigantes creyendo que alcanzaría la inmortalidad.
Pero Kinishi lo había engañado.
El antiguo poder realmente concedía vida eterna, aunque no de la forma que Zaken esperaba.
Despertó convertido en un vampiro no muerto.
Su propia vida había sido sacrificada para alimentar la magia oscura que mantenía inmortal a Kinishi.
El nacimiento del Rey Vampiro
Consumido por la ira, Zaken persiguió y asesinó a todos los responsables de la traición.
Leon fue el primero en caer.
Después encontró a Krantz y al resto de su antigua tripulación.
La inmortalidad tenía un terrible precio. Zaken desarrolló una insaciable sed de sangre humana, convirtiéndose en un poderoso vampiro. Desde lejos seguía pareciendo un hombre joven, pero de cerca revelaba su verdadera apariencia de no muerto.
Durante la noche su fuerza aumentaba enormemente y hasta las heridas más graves cicatrizaban con rapidez.
La maldición de la Isla del Diablo
Al descubrir el engaño de Kinishi, Zaken la mató y la maldijo. Sin embargo, la poderosa magia negra impidió que muriera por completo, condenándola a existir como un espíritu.
Posteriormente, Zaken resucitó a muchos de sus antiguos compañeros.
Leon fue condenado a asesinar a cualquiera que intentara entrar en la isla.
Krantz juró obedecer eternamente a su capitán y proteger sus tesoros.
Sin confiar plenamente en quienes ya lo habían traicionado una vez, Zaken también invocó a un antiguo Gigante utilizando el legado obtenido en Cruma, acompañado por poderosos guardianes encargados de defender la isla.
La caída de los piratas rivales
Cuando la desaparición de Zaken se hizo conocida, su mayor rival, el capitán Kilo, decidió reclamar todos sus tesoros.
Desembarcó en la Isla del Diablo junto a su tripulación.
Ninguno sobrevivió.
Zaken y sus guardianes no muertos acabaron con todos ellos.
Kilo también regresó como un no muerto, condenado por la maldición de Zaken a vagar eternamente mientras soñaba con vengarse del Rey Pirata.
El tesoro perdido de Muska
Mientras tanto, Muska regresó desde la Isla de los Aligátores con un mapa que señalaba el lugar donde había escondido el tesoro robado.
Una vez más confió en Fátima.
Ella lo envenenó para quedarse con el mapa.
Sin embargo, Muska había previsto una posible traición.
El mapa estaba cifrado mediante un código secreto que únicamente los piratas conocían.
Cuando llegó la noticia de la muerte de Zaken y su tripulación, nadie quedó con vida para descifrar aquel código.
Desesperada por encontrar el tesoro, Fátima envió a su nuevo amante, un simple sastre, a la Isla del Diablo.
Nunca regresó.
Una leyenda que perdura
Con el paso de los años, la antigua fortaleza pirata pasó a conocerse como la Isla del Diablo.
Custodiada por piratas no muertos, guardianes malditos, demonios y antiguas criaturas, la isla se convirtió en uno de los lugares más peligrosos y misteriosos de Lineage 2.
En las profundidades de su escondite, Zaken continúa protegiendo un tesoro incalculable. Aunque consiguió la inmortalidad que tanto anhelaba, pagó el precio más alto.
En lugar de convertirse en un rey eterno, quedó condenado a existir como un vampiro no muerto, atrapado para siempre en la Isla del Diablo y consumido por una sed interminable de sangre humana.