Lore de Lineage 2 Capítulo 11: El Surgimiento del Reino Élfico y los Orígenes de la Nación Orca
Después de la Caída de los Gigantes
La destrucción de los Gigantes marcó uno de los momentos más importantes en la historia del mundo. Tras desafiar a los dioses, fueron aniquilados por los ángeles de Einhasad, mientras que sus ciudades y su avanzada civilización quedaron reducidas a ruinas. Los pocos supervivientes fueron encerrados en la Meseta Inmortal por Gran Kain, mientras que aquellos que quedaron atrás terminaron cayendo bajo el control de la inteligencia artificial que ellos mismos habían creado.
Las consecuencias fueron devastadoras. Innumerables plantas y animales desaparecieron, majestuosas ciudades fueron borradas del mapa y las razas supervivientes tuvieron que luchar por su propia existencia. Este acontecimiento pasó a ser conocido como la Gran Calamidad.
Profundamente afectada por la tragedia, la diosa Eva lloró por el destino del mundo. Según la leyenda, sus lágrimas formaron el lago que más tarde sería conocido como Rainbow Lake.
El Nacimiento del Reino Élfico
Con la desaparición de los Gigantes, las razas de Elfos, Orcos, Ertheia, Enanos y Humanos obtuvieron su libertad. Sin embargo, también heredaron la responsabilidad de reconstruir la civilización sin la guía de los Gigantes ni de los dioses.
En el año 586 a.C., aproximadamente 2.075 años antes de los acontecimientos de Lineage II, los Elfos lograron unificar a las distintas razas y establecieron su dominio sobre el continente. Su nación, conocida como el Reino del Bosque, estaba gobernada por la Reina Beora y un Consejo de Doce Ancianos elegidos por el Árbol Madre.
Bajo el liderazgo de Beora, el Reino Élfico alcanzó una era de prosperidad y grandeza. La cultura élfica floreció gracias a su arquitectura, artesanía, magia y diplomacia. Las crónicas describen a Beora como una gobernante generosa que compartía con frecuencia valiosos tesoros élficos con otras razas.
Creencias y Cultura Élfica
La naturaleza ocupaba un lugar central en la sociedad élfica. Sin embargo, las creencias religiosas de los Elfos no eran completamente uniformes.
Algunos permanecieron fieles a Shilen, la diosa creadora original que más tarde se convirtió en la Diosa de la Muerte. Otros aceptaron a Eva como la nueva protectora del agua y la naturaleza. Muchas tradiciones también incluían la veneración al Árbol de la Vida.
Los Elfos Blancos seguían un camino más espiritual y chamánico, adorando a los espíritus y conservando antiguos lugares sagrados dedicados a los Reyes Espíritu.
La magia élfica se desarrolló a través de antiguos pactos con los espíritus de la naturaleza. Su vínculo con los unicornios fue especialmente importante. Aunque muchos perecieron durante la Gran Calamidad, los supervivientes continuaron respondiendo al llamado de los invocadores élficos gracias a los lazos forjados en tiempos ancestrales.
Mithril y la Artesanía Élfica
Los artesanos élficos se hicieron famosos por su dominio del Mithril, un metal sagrado más ligero y resistente que el hierro, además de poseer excelentes propiedades mágicas.
Debido a su pureza, la mayoría de las armas, armaduras y accesorios élficos eran fabricados con Mithril. Otros metales eran considerados inferiores e impuros según los estándares élficos.
El Creciente Orgullo de los Elfos
A medida que el poder de los Elfos crecía, también lo hacía su orgullo. Con el tiempo surgieron dudas sobre su derecho a gobernar a todas las demás razas.
A diferencia de los Gigantes, que existían desde los albores del mundo, los Elfos habían sido creados por los dioses al igual que el resto de las razas. Esta reflexión llevó a cada pueblo a desarrollar sus propios mitos y leyendas, destacando su importancia y destino único.
Los Enanos y el Legado de Mafr
Las tradiciones enanas enseñan que Mafr moldeó el mundo utilizando los poderes de la luz, la oscuridad y la tierra. También creó a los Enanos para ayudarla en la construcción de la civilización y les enseñó ingeniería, arquitectura, escultura, matemáticas y los principios de la Geometría Absoluta.
Los Enanos se sienten orgullosos de su habilidad artesanal y afirman haber construido las estructuras y obras más impresionantes del mundo. Algunas leyendas incluso sostienen que fueron ellos quienes enseñaron a los Elfos a trabajar el Mithril y el Adamantita.
A diferencia de otras razas, los Enanos mostraron poco interés en la conquista, concentrándose principalmente en el comercio, la invención y la prosperidad personal.
Los Ertheia y la Bendición de Sayha
Los Ertheia permanecieron en gran medida independientes durante este período y evitaron involucrarse en los asuntos políticos del continente.
Adoraban a Sayha, el Dios del Viento, creyendo que la verdadera libertad provenía de la autodeterminación. Su sociedad giraba en torno a un templo sagrado donde los gobernantes eran elegidos mediante una bendición divina. Cada gobernante heredaba una porción del poder de Sayha, lo que le permitía vivir más tiempo que un Ertheia común.
A diferencia de muchas otras razas, los Ertheia no tenían ambiciones de dominio y mantuvieron relaciones pacíficas con sus vecinos.
El Surgimiento del Reino Orco
Inicialmente, los Orcos carecían de la unidad necesaria para desafiar el dominio élfico. Aunque eran numerosos y poderosos, permanecían divididos entre múltiples tribus.
Todo cambió cuando la tribu Hestui logró unir a los principales clanes orcos en una sola coalición. Esta alianza dio origen al Reino Orco, donde el liderazgo era elegido por consenso entre las siete tribus nobles.
El primer y único rey de los Orcos fue Zanak, de la tribu Morek. Gracias a sus reformas militares, disciplina y liderazgo estratégico, transformó a los Orcos en una fuerza capaz de rivalizar con el Reino Élfico.
La Sociedad Orca y sus Tradiciones Tribales
La sociedad orca se basaba en creencias compartidas más que en lazos de sangre. Cada tribu estaba representada por un tótem sagrado que reflejaba sus valores e identidad.
Entre las tribus más destacadas se encontraban:
Hestui, simbolizada por el oso grizzly y asociada con la sabiduría.
Atuba, representada por un colmillo afilado y reconocida por formar guerreros.
Neruga, simbolizada por un hacha y una flecha, representando la determinación inquebrantable.
Urutu, representada por una calavera y espadas cruzadas, símbolo de honor y justicia.
Dudamar, simbolizada por una araña gigante y famosa por su astucia estratégica.
Gandi, representada por el ciclo de la vida y la muerte, reflejando el espíritu guerrero.
Estos símbolos fortalecieron la identidad y la unidad de la cultura orca.
Las Enseñanzas de Pa'agrio
La religión de Pa'agrio se convirtió en la base de la civilización orca. La fuerza, la disciplina, la resistencia y la superación personal eran consideradas virtudes sagradas.
Los guerreros orcos entrenaban sin descanso y seguían antiguas tradiciones diseñadas para llevar sus cuerpos y mentes al límite. Combatientes de élite como los Raiders y Destroyers obtenían su estatus superando pruebas extremadamente peligrosas.
El arte marcial conocido como Kabart ocupaba un lugar central en la cultura orca. Sus practicantes convertían sus propios cuerpos en armas mediante años de entrenamiento, confiando más en su fuerza física que en armaduras o equipamiento.
Los mayores maestros de Kabart eran conocidos como Kabatari, guerreros legendarios capaces de derrotar enormes bestias con sus propias manos.
Los Chamanes Orcos y el Lenguaje de la Llama
La magia de los Orcos era muy diferente a las tradiciones espirituales de los Elfos.
En lugar de cooperar con los espíritus, los chamanes orcos los dominaban mediante el poder del fuego y las bendiciones de Pa'agrio. Su entrenamiento incluía aprender el misterioso Lenguaje de la Llama, memorizar los nombres de espíritus poderosos y dominar antiguos rituales transmitidos de generación en generación.
Esta tradición espiritual única se convirtió en uno de los rasgos más distintivos de la cultura orca.
El Surgimiento de una Nueva Potencia
Unidos bajo el liderazgo del rey Zanak, fortalecidos por su fe en Pa'agrio y guiados por generaciones de disciplina y sacrificio, los Orcos establecieron su propio reino en la región que más tarde sería conocida como Elmore.
Por primera vez desde la Gran Calamidad, había surgido una fuerza capaz de desafiar la supremacía del Reino Élfico y cambiar el destino del continente.