La creación del universo de Lineage 2 no terminó con la formación del mundo. Después de que el Génesis dio origen a los espíritus elementales, los ángeles y el plano material, los dioses comenzaron a dar forma a las razas inteligentes. Estas razas heredarían el mundo, construirían civilizaciones, librarían guerras y definirían la historia de Aden.
Este capítulo del lore de Lineage 2 explora la creación de los Elfos, Orcos, Enanos, Artei, Humanos, Demonios y Súcubos, así como los conflictos divinos y filosofías que influyeron en sus destinos.
Comienza la Era de los Dioses
Después de completarse el Génesis, el mundo material se llenó de plantas y animales, mientras que los espíritus elementales poblaron los reinos espirituales. Los Gigantes, los seres más sabios y poderosos de aquella era, fueron elegidos por Einhasad y Gran Kain para gobernar el mundo.
Los dioses enseñaron a los Gigantes las sagradas Canciones de la Creación, armonías de Luz y Oscuridad que habían dado forma al propio universo. Estas canciones divinas se convirtieron en la base de la magia y el conocimiento del mundo antiguo.
Con el paso del tiempo, Einhasad y Gran Kain tuvieron cinco hijos:
Paagrio, Dios del Fuego
Maphr, Diosa de la Tierra
Sayha, Dios del Viento
Shilen, Diosa del Agua
Eva, la hija menor
Mientras Shilen se convirtió en la gobernante del Agua, Eva no recibió ningún dominio elemental. En lugar de ello, se dedicó a la música y la poesía, creando canciones que más tarde inspirarían las famosas melodías utilizadas por los Sword Singers y Virtuosos de Lineage 2.
La Creación de los Elfos y el Árbol de la Vida
Insatisfecha con simplemente observar la creación, Einhasad buscó crear vida directamente.
Usando energía divina, formó recipientes vivientes y pidió a sus hijos que aportaran espíritus para animarlos. Shilen contribuyó con el espíritu del agua, pero este no pudo mantener una forma estable. Para resolver el problema, Einhasad conectó ese espíritu con el ser vivo más antiguo de la existencia: el Árbol de la Vida.
De esta unión nacieron los primeros Elfos.
El Árbol de la Vida se convirtió en el ancestro y centro espiritual de la raza élfica. Los Árboles del Mundo se extendieron por el planeta a través de raíces interconectadas, y los Elfos obtuvieron longevidad consumiendo frutos especiales cosechados de estos árboles sagrados.
Debido a su conexión con el Árbol de la Vida, los Elfos regeneran naturalmente fuerza y energía mágica cerca de los Árboles del Mundo, un concepto reflejado directamente en la jugabilidad.
Los Guardianes del Árbol de la Vida
El Árbol de la Vida estaba protegido por poderosos seres creados a partir de animales que vivían a su alrededor.
Einhasad combinó espíritus elementales con criaturas cercanas para crear:
Ents (Timitrans), nacidos de brotes de árbol y espíritus de tierra
Hadas, nacidas de mariposas y espíritus de viento
Pans (Faunos), nacidos de cabras y espíritus de fuego
Arachne, nacidas de arañas y espíritus de agua
Entre las Arachne, tres hermanas se volvieron legendarias:
Nerupa, guardiana del presente
Harne (Litra), guardiana del pasado
Orfen, guardiana del futuro
Estos seres se convirtieron en protectores del Bosque Élfico y servidores del Árbol de la Vida.
La Sociedad y Cultura Élfica
La civilización élfica giraba en torno a la armonía con la naturaleza.
A diferencia de otras razas, los Elfos originalmente utilizaban el trueque en lugar de monedas. Su magia provenía de la comunicación con los espíritus elementales y no del estudio directo.
Los Elfos llamaban a su comunidad el Reino del Bosque y consideraban la naturaleza como algo sagrado. Convertirse en mago requería demostrar una conexión con las cuatro fuerzas elementales que dieron forma al mundo.
Según el lore posterior, la primera Reina Élfica fue Iris, designada por la propia Shilen y encargada de proteger tanto el Árbol de la Vida como a la raza élfica.
Los Elfos eran guiados por doce Ancianos elegidos directamente por el Árbol, capaces de comunicarse con él e interpretar su voluntad.
La Creación de los Orcos
Paagrio, Dios del Fuego, creó la segunda raza.
El primer Orco era un ser gigantesco cuyo cuerpo contenía lava fundida en lugar de sangre. Las llamas ardían en su cabello mientras el humo escapaba de su boca y fosas nasales.
Este legendario progenitor era conocido como Kenteki Zu Urutu.
Los dioses sintieron celos de su inmenso poder. Utilizando las fuerzas del agua, el viento, la tierra y la naturaleza, lo debilitaron:
El agua enfrió su fuego interior
La tierra transformó la lava en sangre
El viento dispersó su humo
El tiempo redujo su fuerza
Antes de morir, el Primer Orco creó a los fundadores de siete tribus nobles:
Atuba
Neruga
Urutu
Duda-Mara
Gandi
Ragna
Hestui
Estas tribus se convirtieron en los ancestros de todos los clanes orcos.
La Llama de la Eternidad
Antes de morir, el Primer Orco encendió la Sagrada Llama de la Eternidad utilizando el fuego divino de Paagrio.
Los Orcos juraron proteger esta llama para siempre.
Según la tradición orca, la extinción de la Llama Sagrada señalaría la destrucción de toda la raza orca. Durante generaciones, guerreros y chamanes la protegieron en la Meseta de la Inmortalidad.
La Cueva de las Pruebas se convirtió más tarde en un lugar sagrado donde los líderes orcos transmitían su sabiduría y espíritu a las futuras generaciones.
La Creación de los Enanos
Maphr, Diosa de la Tierra, creó a los Enanos al infundir el espíritu de la tierra en una forma divina.
A diferencia de otras razas, los Enanos recibieron poco talento mágico. En cambio, Maphr les otorgó:
Inteligencia excepcional
Conocimientos de ingeniería
Habilidad artesanal
Dominio de las matemáticas
Maestría arquitectónica
Maphr les enseñó metalurgia, escultura, construcción, comercio y ciencia.
Gracias a su naturaleza práctica, los Enanos desarrollaron los primeros sistemas comerciales del mundo. Su tradición de intercambiar bienes artesanales ayudó a crear la base económica de todo el continente.
La Creación de los Artei
Sayha, Dios del Viento, creó a los Artei.
Estos seres alados representaban la libertad, la belleza, la curiosidad y la independencia. A diferencia de los ángeles, sus alas eran únicas y les permitían volar libremente por el mundo.
Los Gigantes intentaron esclavizar a los Artei, pero rápidamente descubrieron un problema: los Artei capturados perdían su voluntad de vivir y morían en cautiverio.
Incapaces de controlarlos, los Gigantes se vieron obligados a dejarlos libres.
Durante siglos, los Artei recorrieron el mundo actuando como mensajeros y exploradores entre regiones distantes.
La Creación Fallida de Gran Kain: Los Demonios
Gran Kain, el Dios de la Destrucción, deseaba demostrar que podía crear vida con el mismo éxito que Einhasad.
Sin utilizar un espíritu adecuado, creó formas vivientes que se convirtieron en los primeros Demonios.
El experimento fracasó.
Al darse cuenta de su error, Gran Kain expulsó a sus creaciones al Purgatorio, un reino árido y hostil.
En lugar de perecer, los Demonios se adaptaron y evolucionaron.
Con el tiempo formaron poderosas sociedades gobernadas por cuatro Reyes Demonio:
Malruk
Triol
Bremnon
Halisha
Estos gobernantes buscaban constantemente formas de invadir el mundo material mediante pactos, magia oscura y corrupción.
La Creación de la Humanidad
Negándose a abandonar su ambición, Gran Kain intentó un nuevo experimento.
Esta vez buscó ayuda de sus hijos.
Cada uno aportó un espíritu elemental defectuoso:
Shilen proporcionó agua estancada
Paagrio proporcionó fuego humeante
Maphr proporcionó tierra estéril
Sayha proporcionó viento incontrolable
Gran Kain combinó estos restos y los utilizó para animar una nueva raza.
El resultado fue la Humanidad.
En lugar de crear seres perfectos, el experimento produjo criaturas débiles, inestables, emocionales e impredecibles.
Los dioses se rieron de la creación de Gran Kain.
Avergonzado, abandonó a la humanidad.
El Espíritu del Caos
La mezcla de espíritus elementales dañados creó algo único dentro de los humanos: una fuerza conocida como Caos.
A diferencia de otras razas, los humanos llevaban fragmentos de todos los poderes elementales.
Esto les otorgó una adaptabilidad excepcional y les permitió mezclarse con otras razas. Muchos descendientes mestizos heredaron habilidades extraordinarias de ambos padres.
Aunque inicialmente fueron considerados la raza más débil, la inestabilidad humana terminó convirtiéndose en su mayor fortaleza.
Su corta vida fomentó la ambición.
Su debilidad creó el deseo de poder.
Su impulsividad se transformó en valentía.
Lo que comenzó como un experimento fallido acabaría convirtiéndose en una de las razas más influyentes de la historia de Lineage 2.
Las Súcubos y las Canciones Prohibidas
Mientras permanecía oculto en su Palacio de la Oscuridad, Gran Kain creó otra raza: las Súcubos.
Hermosas, inteligentes y con apariencia angelical, servían como asistentes dentro de su palacio.
Sin embargo, las Súcubos escucharon en secreto las Canciones de la Creación de Gran Kain e intentaron robar su poder.
Cuando Gran Kain descubrió la traición, las expulsó.
El conocimiento prohibido desapareció, pero quedaron rastros.
Según la leyenda, la sangre de las Súcubos muertas se transformó en runas mágicas capaces de conservar fragmentos de las canciones divinas. Estas runas más tarde formarían parte de antiguas tradiciones mágicas y rituales religiosos.
La Primera Era de la Civilización
Con el paso de los siglos, las razas se expandieron por el continente y vivieron bajo el dominio de los Gigantes.
Cada raza cumplía una función diferente:
Los Elfos servían como eruditos y maestros de la magia.
Los Orcos se convertían en guerreros y soldados.
Los Enanos eran artesanos, comerciantes e ingenieros.
Los Artei permanecían como viajeros y mensajeros libres.
Los Humanos realizaban trabajos pesados y servían como mano de obra.
Los Humanos fueron quienes más sufrieron bajo la sociedad de los Gigantes. Abandonados por su creador y sin una religión unificada, lucharon por encontrar un propósito.
Sin embargo, su mayor debilidad terminó convirtiéndose en su mayor ventaja.
Impulsados por la ambición, la adaptabilidad y la determinación, los humanos llegarían algún día a desafiar a todas las razas que alguna vez los consideraron inferiores.
Conclusión
La creación de las razas marcó el comienzo de la civilización en el universo de Lineage 2. Desde el sagrado Árbol de la Vida y el nacimiento de los Elfos hasta los trágicos orígenes de la humanidad y el ascenso de los Reyes Demonio, estos acontecimientos sentaron las bases de todos los grandes conflictos que vendrían después.
A medida que continuaba la Era de los Dioses, las tensiones entre razas, dioses y gigantes acabarían transformando el mundo para siempre.